El Dakar 2024 se presenta como el más duro desde que se corre en Arabia Saudí

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“Nos hemos marcado como desafío para la quinta edición en Arabia Saudí diseñar la más dura de toda la serie”, plantea para empezar David Castera, director de la prueba, en el anuncio de los detalles de la 46º edición, que comenzará en AlUla el próximo 5 de enero y finalizará en Yanbu a orillas del mar Rojo, tras 7 891 km de carretera, pistas y dunas, con 4 727 km de especial.
Entre las dificultades que se deberá encarar figura una incursión en el desierto Empty Quarter con un formato inédito “48h chrono” dividido en dos jornadas, que dispersará a los competidores, prácticamente autónomos, por ocho campamentos diferentes.
Se espera la llegada de 354 vehículos para enfrentarse a este complejo recorrido, que constituirá también el marco de la primera prueba de la tercera temporada del Campeonato del Mundo de Rally Raid (W2RC): 137 motos y 10 quads para la FIM y, de acuerdo con las nuevas denominaciones adoptadas por la FIA, 72 coches en Ultimate (T1 y T2), 42 en Challenger (T3), 36 en SSV (T4) y 46 en Truck (T5, camiones).
Para la cuarta edición del Dakar Classic, abierta a vehículos del siglo XX para disputar una carrera de regularidad, se prevé un itinerario de 7 366 km, incluidos 3 586 km de tramos cronometrados.

Algunas promesas hacen temblar de emoción e infunden temor a la vez. A esta categoría pertenece la formulada con el anuncio de la edición 2024. Responde con celo a la imposición expresada una y otra vez por los competidores de que “un auténtico Dakar es un Dakar difícil”. Sus deseos son órdenes y los pilotos y equipos tan solo contarán con unos pocos días antes de la salida para disfrutar del ambiente de AlUla. Se repetirá ahí el principio de un campamento gigante tras la experiencia de la organización de las verificaciones finales a orillas del mar Rojo el año pasado. El menú de tres estrellas ideado por David Castera destaca por una primera semana especialmente dura. Ofrecerá el espectáculo de paisajes volcánicos inéditos, pero los competidores deberán encarar etapas de gran envergadura y terrenos variados. En la tercera jornada les espera el inicio de una etapa maratón, lo que les obligará a gestionar bien fuerzas y vehículo durante dos jornadas. Al final de la semana, el concepto se lleva aún más lejos con la invención del formato “48h chrono”: imagínense un gong gigante que resuena en el cielo del Empty Quarter al ponerse el sol y que ordena a los competidores parar en seco su vehículo, para retomar la salida al día siguiente a la salida del sol tras dormir bajo las estrellas. A nivel práctico, la hora de fin se fija a las 16:00, momento en el que todos los vehículos deberán detenerse en la más cercana de las seis zonas de descanso previstas en el itinerario de la especial.

Tras esta “prueba dentro de la prueba”, que sin duda habrá dispersado a los aspirantes al título en vísperas de la jornada de descanso en Riad, la segunda semana ofrece todos los ingredientes necesarios para nuevos cambios de tornas. Con un juego de alternancia de etapas extremas y recorridos con una ligera disminución de la intensidad, los pilotos en modo persecución podrán hacerse con claras diferencias de tiempo, si la suerte les sonríe de camino a Al Duwadimi, para regresar a AlUla antes de alcanzar Yanbu. Y así será hasta la víspera de la meta final, día en el que se ha programado la jornada más intensa de la segunda semana. Los competidores deberán, por tanto, apostar alto en las etapas impares, sin olvidarse de permanecer siempre alerta para no perderse ninguna de las sutilezas de la navegación previstas a lo largo de esta nueva epopeya saudí.

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