Guillem Farrés, modo ataque activado -análisis-

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Mientras en MXGP Lucas Coenen sigue sin dar su brazo a torcer y se mantiene en el liderato con 68 puntos de ventaja sobre Jeffrey Herlings, a su hermano Sacha le ha salido un duro rival en MX2, Guillem Farrés.

Ya nos lo comentó sin titubeos en pretemporada, su objetivo en 2026 es el de ganar el Campeonato del Mundo de MX2 y, de este modo, cerrar una etapa a lo grande para dar el salto a 450cc en 2027 con los deberes bien hechos.

Tras el Gran Premio de Sudáfrica, undécima prueba del año, el bagaje del piloto de Triumph Racing nos lleva a ser muy optimistas, aunque todavía queda un mundo por recorrer con ocho citas por delante en el calendario. Siete podios con tres victorias perfectas y un fin de semana que podría haber sido inmaculado en Portugal, pero que finalmente no lo fue.

Farrés recibió al acabar la segunda manga una penalización de menos cinco puntos por saltar con bandera amarilla, una decisión más que dudosa que, esperemos, no tengamos que lamentar a final de curso.

Si algo ha demostrado el catalán desde bien pequeño es que tiene la sangre fría y la mente muy bien amueblada, pues lejos de obcecarse con esos puntos perdidos ha dado rienda suelta a su buen estado de forma para asestar un nuevo golpe sobre la mesa en Johannesburgo. Segundo en la clasificatoria, mandó un recado en forma de victoria en las dos carreras del domingo para reducir de 32 a 14 los puntos que le separan de la tan deseada placa roja de líder.

«Me siento muy bien. Tuve una buena salida y lideré todas las vueltas, es genial. El equipo me apoya, al igual que mi entrenador, Clement, mi mecánico y mi familia; es una sensación increíble. No he mirado los puntos, solo voy carrera por carrera, pero lo lograremos. Ha sido un fin de semana excelente desde los entrenamientos libres del sábado. Tenía mucha confianza de cara a las mangas y simplemente gestioné las carreras con inteligencia», declaraba tras bajarse de lo más alto del podio en territorio africano.

Sin carreras de pretemporada, podía parecer que al ahora máximo artillero de la firma británica le costaría entrar en competición, dudas que despejó radicalmente al conseguir ya en la prueba inaugural de Argentina la segunda posición. No obstante, se le atravesaron los Grandes Premios de España, Cerdeña y Alemania, sin embargo supo salvar los muebles en Kegums.

«Al final hay que estar ahí siempre. Intentar entrar entre el Top 5 o el Top 3 cuando no tienes una buena carrera, como me pasó en Letonia, donde tuve muy malas salidas, pero conseguí acabar cuarto. Ahí es donde puedes ganar o no un campeonato. Los títulos se consiguen salvando el máximo de puntos cuando las cosas no han ido del todo bien», relataba Farrés tras la jornada del sábado en Águeda.

En Montevarchi, Italia, comenzó su mejor racha del año con una segunda posición y los consiguientes triunfos de Portugal y Sudáfrica. La próxima parada será Foxhill, otro circuito nuevo para casi todos donde se presenta una nueva oportunidad de mantener el foco en dar caza a un Sacha Coenen que bien nota el aliento de Farrés ya en la nuca.

Queda un largo camino para llegar hasta Australia y la táctica de ir partido a partido está dando sus frutos.

Sin hacer mucho ruido, Farrés cuenta también con algo muy importante: el apoyo de muchos aficionados. Un séquito que cuando puede se desplaza a los circuitos y, cuando no, sigue sus pasos desde la pantalla, como sucede en su localidad natal, Balsareny, donde se pueden ver las carreras en directo cada domingo en uno de los salones del ayuntamiento.

La apuesta de Triumph por hacerse con sus favores en su regreso de Estados Unidos va por muy buen camino… que el ritmo que ha impuesto hasta ahora no se detenga.

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