Guillem Farrés hizo vibrar Balsareny. El flamante Campeón del Mundo de MX2 vivió una jornada que nunca olvidará su pueblo natal, en las mismas calles que le vieron crecer y que ahora, le homenajearon como el mejor piloto 250cc de motocross de todo el mundo. La fiesta fue un auténtico éxito, con más de 200 motos, además de familiares, amigos y seguidores que no quisieron perder la oportunidad de compartir con él este día tan especial.
Tal y como estaba previsto, a las 09:30h empezó la concentración en el Carrer Carrilet. A las 10:15h, dio comienzo la rúa, con Guillem Farrés encabezando la comitiva al manillar de una Triumph, pero esta vez no fue el de la TF 250-X, sino el una auténtica reliquia histórica, una Daytona del 1967, modelo del que únicamente se fabricaron 3.341 unidades. Empezó entonces un recorrido por algunas de las calles más céntricas de Balsareny hasta llegar al ayuntamiento, segunda parada de la jornada. Allí el rugido de los motores no cesó e incluso aumentó en intensidad, subiendo los decibelios y haciendo vibrar a todo Balsareny. Antes de iniciar el acto protocolario, Farrés siguió centrando todo el protagonismo, posando con absolutamente todo el mundo que no quería desaprovechar la oportunidad de hacerse fotos con el campeón.

A las 11:00h, acompañado por el alcalde de Balsareny, Isidre Viu, y buena parte del equipo de gobierno, llegó el momento de subir al balcón del ayuntamiento para realizar los parlamentos. Tras un repaso a la carrera deportiva de Farrés a cargo de Roger Sala, el relato de su padre, Jordi Farrés, y el del mismo alcalde, Farrés tomó la palabra para agradecer en primera instancia al ayuntamiento su inestimable colaboración para poder llevar a cabo la jornada, también por haber propiciado que se transmitieran en directo las carreras en la Sala del Sindicat durante toda la temporada, una iniciativa que ha resultado ser todo un éxito y, por supuesto, luego continuó con los agradecimientos a todas las personas que de una forma u otra, le han acompañado en este largo camino. Finalmente, Farrés estampó su firma en el libro de honor del municipio.



Quedaba aún la tercera parada del día, la Sala del Sindicat, enclave desde el que se han podido seguir en directo las evoluciones de Farrés durante la temporada. Con tal de dar cabida a todos los presentes, se habilitó la sala del teatro, que quedó llena hasta la bandera para primero, ver un emotivo vídeo del Campeón en la pantalla gigante con algunos de los mejores momentos de la temporada y también un mensaje de Nani Roma, pieza fundamental en la carrera deportiva de Guillem Farrés y que, por motivos personales, no pudo asistir a las celebraciones (sí estuvieron Marc, su hijo, y su mujer, Rosa Romero). Siguieron más parlamentos con varios protagonistas pasando por el escenario, siendo nuevamente Farrés, el encargado de cerrar el acto. Al bajar, una mesa con infinidad de pósters y una larga cola le esperaban. Con su habitual cercanía, firmó a todo el mundo y posó con muchos niños y niñas que ven en el piloto de Balsareny, su nuevo referente.

La fiesta terminó nuevamente en el Carrer Carrilet, con una comida con más de 170 personas y un arroz sublime. Un día inolvidable para Guillem Farrés y para Balsareny, que tiene en su paisano, al primer campeón catalán de motocross de toda la historia.















































































