El alcalde de Almonte, Francisco Bella, donde comenzará el Mundial de Motocross MXGP 2027 el 27 y 28 de febrero, hace balance de la primera edición del MXGP, sitúa el impacto económico entre 16 y 18 millones de euros y apuesta por consolidar el circuito como un centro permanente de entrenamiento, formación y actividad económica.
En 2027, Almonte volverá a acoger la competición, esta vez como prueba inaugural del calendario mundialista. La llegada del Mundial de Motocross a Almonte en marzo de 2026 supuso un acontecimiento sin precedentes para el municipio. La competición reunió a miles de aficionados, proyectó el nombre de la localidad a escala internacional y abrió nuevas expectativas en torno al turismo deportivo y la actividad económica. Tras una primera edición marcada también por las lluvias torrenciales, el Ayuntamiento mira ahora a 2027 con el objetivo de consolidar la prueba y dar nuevos pasos en el desarrollo del circuito.
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Francisco Bella, alcalde de Almonte, defiende el valor de esta cita tanto por su repercusión económica y promocional como por las oportunidades que puede generar a largo plazo. Su apuesta va más allá de organizar una carrera cada año: aspira a que el municipio se convierta en un referente internacional del motocross, sin renunciar a los elementos que definen su identidad, desde El Rocío y Doñana hasta la Saca de las Yeguas y sus playas.
“Almonte se ha puesto en el mapa deportivo internacional” —Almonte debutó en el calendario del Mundial de Motocross en marzo de 2026 y reunió a miles de aficionados durante las tres jornadas. ¿Qué balance hace de aquella primera edición?
—Creo que la principal valoración de la llegada del Mundial de Motocross a Almonte es la que se percibe ahora mismo en la calle. Hablas con cualquier ciudadano y recuerda la prueba como algo importantísimo para la historia de nuestra localidad. Almonte aporta mucho a la historia andaluza con El Rocío, Doñana o la Saca de yeguas, pero un acontecimiento deportivo de esa envergadura jamás había tenido lugar en nuestro pueblo. Eso llena de orgullo a la gente, porque nos hemos puesto en el mapa.

Es la primera vez que Almonte ha aparecido en muchísimas televisiones del mundo por un acontecimiento deportivo. El impacto económico también ha sido magnífico. Las 5.000 plazas hoteleras del municipio estuvieron completamente ocupadas durante esa semana, lo que generó una gran afluencia de público en los comercios, hoteles y restaurantes, tanto de Almonte como de los alrededores. Y hay otro efecto fundamental: quienes vinieron atraídos por el motocross descubrieron una tierra llena de encantos. Creo que este año asistirá aún más público, motivado en buena medida por el boca a boca.
—Si tuviera que quedarse con una imagen o una sensación de aquella primera edición, ¿cuál elegiría?
—Recuerdo esa coletilla de «¡Viva Almonte!» en medio de escenas magníficas de la competición. Se ha creado una simbiosis maravillosa entre un circuito muy apetecible para los pilotos y la acogida que el pueblo le ha dispensado al Mundial. Además, Almonte es un municipio con mucha afición al motocross. La gente ha disfrutado muchísimo.
—La lluvia torrencial complicó el desarrollo de la prueba. ¿Qué supuso para la organización?
—Las lluvias torrenciales llegaron en unas fechas bastante complicadas y acotaron muchísimo los tiempos. Pusieron a prueba la gran capacidad de organización que había detrás de esta competición. A pesar de que los plazos se acortaron mucho, la prueba salió fenomenal. Como decimos por aquí, no hay mal que por bien no venga. El agua hizo más apetecibles las carreras y puso el circuito más exigente para los pilotos. La sensación era que no solo estábamos en plena naturaleza, sino que además respetábamos de verdad la sostenibilidad del paisaje y del medioambiente. Unir el mundo del motor con el medioambiente en un espacio tan singular como Doñana ha sido una tarjeta de visita que hemos exportado a todos los rincones del planeta.

El impacto económico y la colaboración institucional
—Antes del campeonato se hablaba de un impacto económico de unos seis millones de euros. ¿Qué valoración hacen ahora, una vez celebrada la prueba?
—Creo que se ha llegado a unas cifras de entre 16 y 18 millones de euros. Eso quiere decir que las expectativas se han cubierto más que de sobra. El impacto inicial era difícil de prever porque se trataba de la primera vez que se celebraba la prueba, pero, una vez desarrollada esta edición, creo que esas son las cifras que se van a barajar de cara a la segunda. Son cantidades tremendamente importantes. Cada vez que hablamos de cifras y del Mundial de Motocross nos subimos a la Champions League. Estamos acostumbrados a manejar grandes cifras con El Rocío, pero el impacto mediático del motocross, su repercusión en las redes sociales y la promoción que ha supuesto para el municipio son datos apasionantes con los que trabajar.
—¿Se ha calculado cuánto ha costado al Ayuntamiento organizar y preparar el evento? ¿Qué papel han desempeñado las demás administraciones?
—La verdad es que no hemos calculado realmente el coste total, porque hay muchos gastos que se han asumido directamente desde la Administración municipal, otros que están asociados a los convenios que tenemos con el club y otras posibles inversiones que hemos realizado. Nuestra colaboración también ha consistido en buscar fondos que pudieran proceder de otras administraciones. La Diputación Provincial ayudó bastante, al igual que la Mancomunidad de Desarrollo, la propia Junta de Andalucía y otras entidades. La gran virtud de este evento es que se ha convertido en un objetivo de todos. Cuando algo se convierte en un objetivo común, todo el mundo está en disposición de aportar. Creo que el próximo año será aún mejor porque, después de los resultados y de las cifras que se manejan, contribuir a la segunda edición será una oportunidad para invertir bien en la promoción de Almonte. Desde el punto de vista deportivo, es una promoción que nunca había tenido nuestro municipio. Tampoco la provincia de Huelva, e incluso a nivel andaluz estamos ante una de las pruebas deportivas más potentes que se celebran en nuestro territorio. Eso tiene que implicar de manera muy evidente a la Junta de Andalucía.
—¿Qué balance hace de la coordinación entre las instituciones y los servicios implicados?
—Todas las instituciones se han incorporado perfectamente a un esquema muy solvente que ya traía la propia organización. Más de 5.000 personas han participado en el staff organizativo del evento, si incluimos también a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y a otras entidades, como la Diputación Provincial. Hay que preparar muchas cosas para que una prueba de estas características funcione correctamente, y no todas dependen del municipio. Al final, el Mundial ha supuesto una oportunidad para que las administraciones públicas se pusieran de acuerdo en torno a un objetivo común. Creo que hemos superado esa prueba y que todo el mundo está satisfecho con los resultados. Por eso, afrontar la próxima edición es algo que a todos nos apetece.

Un circuito con vocación permanente
—Más allá de la celebración anual del Mundial, ¿dónde está el verdadero margen de crecimiento del proyecto?
—La cuestión está bastante clara tanto para el Club Motocross Almonte como para los organizadores y todos los que rodean al evento. La meta no es solamente celebrar la prueba, aunque este año seamos la primera del calendario mundial. Queremos avanzar un poco más y conseguir que Almonte se introduzca de lleno en el mundo del motocross internacional. Nos gustaría que aquí hubiera un circuito permanentemente abierto, capaz de acoger los entrenamientos de muchísimos pilotos de todo el mundo. También está la parte de la formación y la posibilidad de convertirnos en una sede central del motocross nacional e internacional. Es una grandísima oportunidad que tenemos en el horizonte desde el primer día y espero que se consolide. Sería muy importante no solo para Almonte, sino para toda la comarca.
—¿Cómo piensan aprovechar la repercusión internacional para atraer visitantes durante el resto del año?
—Ahora mismo estamos tramitando la posibilidad de que Almonte tenga un circuito permanente. Eso podría permitirnos recibir visitas durante todo el año, y esa promoción ya la estamos haciendo. Además, un gran evento deportivo complementa lo que significan El Rocío, las yeguas y Doñana. Todo ello ofrece una imagen de conjunto del municipio mucho más atractiva. El próximo año acudiremos a la Feria Internacional de Turismo, a la que solemos asistir con un estand propio, y es evidente que el motocross constituye un reclamo importante para muchos sectores de la población.
—¿Qué mejoras necesita el circuito después de esta primera edición?
—Hay que reforzarlo todo. Será necesario realizar las tramitaciones que permitan adaptar la instalación a su nueva dimensión. El circuito partía como una instalación de carácter local, pero ha dado un salto de categoría y se ha convertido de golpe en un recinto internacional de primera magnitud. Celebrar una prueba del Mundial no es ninguna tontería. Compites con otras 20 ciudades y este circuito tiene que complementarse. En eso estamos: queremos dotarlo de más instalaciones y no vamos a parar. La idea es consolidarlo y, dentro de poco, optar a la prueba de la Copa de las Naciones, que ya sería como el Mundial de los Mundiales.
Doñana, sostenibilidad e identidad
—El circuito tiene una superficie arenosa y se encuentra en un entorno natural singular. ¿Cómo se garantiza la compatibilidad entre una competición internacional y la conservación de Doñana?
—Hay una premisa en la Constitución española que dice que la conservación de la naturaleza hay que propiciarla para disfrutar de ella. Hay que disfrutar de la naturaleza conservándola. En este caso, la compatibilidad es más que manifiesta y se ha buscado desde el principio. Hemos conseguido la Huella de Carbono Cero. Hacer una prueba de este tipo en un entorno como el nuestro potencia mucho más su valor, porque estamos en un lugar único. Hay espectáculos como la berrea del ciervo, que se pueden contemplar aquí, o la Saca de las Yeguas. Si a una prueba del Mundial de Motocross le acompaña todo eso, miel sobre hojuelas. Cuando la gente visite Almonte y vea todo lo que tenemos, va a “flipar”. El Rocío es compatible con Doñana, y la actividad agrícola que se desarrolla aquí también puede integrarse con el entorno. Toda esa integración se puede mostrar como algo positivo. Se ha llevado a cabo un plan de correcciones ambientales para organizar el evento. Cuando se plantean modificaciones en el circuito, todo lleva una valoración ambiental. El entorno hay que disfrutarlo, pero no machacarlo. Lo disfrutamos y lo dejamos en el mismo estado en que lo encontramos. De cara a la próxima edición tendremos que dar un paso más, porque este año nos desbordaron los aparcamientos. Avanzaremos, pero siempre respetando las circunstancias naturales que rodean la zona.

—Más de un centenar de periodistas internacionales cubrieron la prueba y las retransmisiones llegaron a numerosos países. ¿Se ha valorado esa exposición?
—Sí, hay una valoración económica muy importante de lo que ha supuesto la promoción de Almonte en el resto del mundo. Hay que tener en cuenta la especialización de los periodistas que asistieron, las retransmisiones que se emitieron y los más de 160 países a los que llegó la competición por televisión. La repercusión inmediata ha sido magnífica. Incluso en muchos juegos virtuales aparece el circuito de Almonte, y eso me parece de una envergadura tremenda.
—Almonte ya cuenta con una identidad internacional muy marcada por la Virgen del Rocío, Doñana y sus playas. ¿Qué aporta el motocross a esa identidad?
—Es un complemento más. El motocross forma parte ya de los grandes títulos que tiene Almonte. Nuestra identidad, indudablemente, es la Virgen del Rocío, cuya devoción se extiende por todo el mundo. El motocross se suma a ese conjunto en el que también están Doñana, la Saca de las Yeguas y nuestros 50 kilómetros de playas. Este año, además, tenemos a la Virgen en Almonte en el pueblo. Es como si tuviéramos una Expo cada siete años. En esos periodos, el pueblo recibe a millones de visitantes, aunque no todos sean personas distintas, porque hay rocieros que vienen muchas veces. Es una magnífica oportunidad para hacer cosas y mostrar cómo somos. El motocross forma parte de todo eso y lo ha conseguido en un solo año. También nos permite demostrar de lo que somos capaces.
2027: consolidar el Mundial y mirar más lejos
—¿Qué conversaciones han mantenido con los organizadores para asegurar la continuidad de la prueba? ¿Existe un compromiso a largo plazo?
—Estamos en permanente contacto con los organizadores para conocer todos los detalles al minuto y la colaboración es muy estrecha. Nuestra intención es consolidar esta sede en el calendario internacional del Mundial para siempre. Pero queremos ir más allá. Aspiramos a que el circuito pueda convertirse en una escuela permanente de formación de pilotos, en un lugar de entrenamiento para equipos e incluso en una sede tecnológica. ¿Por qué no? Un circuito de primera categoría como el que tenemos podría propiciar la llegada de industrias vinculadas al sector, capaces de generar mucho trabajo en el pueblo e incrementar la economía local. Tenemos un compromiso a largo plazo.
—En 2027, Almonte inaugurará el calendario mundialista. ¿Qué supone esa circunstancia para el municipio?
—Es una oportunidad todavía mayor. Evidentemente, esperamos más público porque será la prueba que inaugure el Mundial y generará más expectativas. La primera carrera es la que nadie quiere perderse, porque hay que posicionarse. En ese sentido, nos viene muy bien desde el punto de vista deportivo, turístico y promocional. Al mismo tiempo, Almonte aporta al Mundial un enclave único. La experiencia de este año nos ha demostrado que somos capaces de organizar una prueba de estas características. Ahora tenemos que aprovechar ese aprendizaje para que la próxima edición sea aún mejor.

—Dentro de cinco años, ¿qué tendría que haber conseguido Almonte para considerar que esta apuesta ha merecido la pena?
—Me gustaría que vinieran a entrenar pilotos de toda Europa durante la época invernal y que hubiera muchas personas dedicadas a prestar servicios a los visitantes. Un piloto viene con todo un equipo de profesionales y necesita apoyo logístico de todo tipo. Todo eso genera economía. Si conseguimos consolidar esa actividad dentro de unos años, será un éxito. Ese es el objetivo que nos planteamos a largo plazo. Siendo más humildes, los objetivos ya los tenemos. Haber celebrado una primera prueba del Mundial y repetir el próximo año es un gran logro que nos tiene que hacer sentir muy orgullosos. Quiero expresar mi satisfacción, como alcalde y en representación del pueblo de Almonte, porque nos hayan dado la oportunidad de organizar una prueba del Mundial de Motocross, porque hayamos sabido aprovecharla y porque el próximo año podamos seguir haciéndolo para sentirnos aún más orgullosos de todo lo que somos capaces de hacer.
















































































