La brecha cada vez mayor entre ellos y ellas, motocross a dos velocidades -análisis-

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Vistos los últimos ‘retoques’ al calendario del Mundial de Motocross y ahondando en el apartado Femenino, solo puedo decir que ya no entiendo nada. Es duro de creer que en pleno siglo XXI no se haya conseguido todavía nivelar la balanza entre hombres y mujeres en muchos planos de nuestra vida. Uno de ellos, y el que nos atañe, el de la igualdad de condiciones en competición en el motocross.

Si bien sabemos que Jeffrey Herlings vende más que Kiara Fontanesi, por lo que deberíamos estar luchando es porque esa grieta no se tornara en brecha y posteriormente en un boquete casi imposible de soldar. Poco se ayuda cuando ellos cuentan con una media de 19 Grandes Premios y ellas con siete, seis o cinco como va a suceder en este 2026.

En 2006 se creó la primera Copa Femenina con una carrera, en Suecia, para pasar a tres citas, todavía siendo Copa, al año siguiente. Ya se le dio carácter mundialista a partir de 2008, momento en que se llevaron a cabo cinco carreras. Sí, cinco, las mismas que tendremos este curso. El punto álgido llegó en 2021 cuando se logró conformar un calendario de ocho citas, pero rápidamente se fue diluyendo de nuevo navegando entre las seis o siete pruebas.

Cabe destacar que en el periodo entre 2021 y 2025 España siempre ha apostado por el Mundial Femenino, incluso contando con dos carreras (Madrid y Lugo) en 2024. Todo ello bajo la gestión de Last Lap, que a la vez que dejó un sabor de boca excelente en la gestión y organización de GP’s imprimió un halo de esperanza en cuanto al deporte femenino se refiere, tal y como deberían dictar los cánones morales en toda sociedad ‘primermundista’. Pero Last Lap ya no está entre nosotros en la actualidad, por lo que faltan a nivel mundial promotores que quieran ofrecer el espectáculo de Daniela Guillén y sus rivales en vivo y en directo.

Siguiendo en la misma línea, nada que opinar de que este Mundial Femenino dure cuatro meses, arranque con dos carreras seguidas y que finalice en un país como Australia, a las antípodas de la mayoría de pilotos que quieren, luchan y sueñan por llevarse el título.

Pero todo esto comienza ya cuando en la misma página web del Mundial de Motocross, también sucede en otros certámenes nacionales, encuentras la sección femenina por debajo de MXGP, MX2, EMX125, EMXOpen, EMX250, EMX2T, EMX65, EMX85 y Mundial Júnior… vamos, que ni de lejos estamos poniendo el WMX a la altura de lo que es un Mundial. Y si no se lo creen ni los que lo promueven poco podemos hacer.

Cuando vas sumando este cúmulo de sinsentidos pasan cosas como que cueste mucho ‘vender’ el patrocinio para el motocross y el motor en femenino, hoy en día clave para poder sostener una carrera deportiva semiprofesional.

Mientras otros deportes se han hecho un hueco entre los medios de comunicación generalistas, lo cierto es que en el caso del motocross, al menos en España, no se ha logrado ni con los chicos. Por tanto, cómo podemos ni siquiera intentar que la promoción de las féminas y equilibrar esa balanza que a día de hoy debería ser inexistente. La respuesta idealista sería ‘unión y fuerza’, pero la verdad es que sin una apuesta en firme de los que mueven todo esto nada se va a avanzar.

Ya lo decía ayer Daniela Guillén en esta entrevista: «No saber todavía cuando empezamos el Mundial es de risa», a lo que proseguía: «ya todo parece una batalla perdida».

Unas palabras de resignación que cuestan de digerir cuando te las dicen por mucho que estén acompañadas de una risa casi forzada…

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