ROS, MÁS DE UNA DÉCADA JUNTO A AUSIÓ

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A Jordi Comellas Riera se le conoce en el paddock como Ros. Nacido un 22 de enero de 1975, en Santa Maria d’Oló (Bages), es en la actualidad el jefe de mecánicos de Yamaha Ausió, por lo que si el color de su pelo es una característica personal que le identifica no lo es menos el azul de la indumentaria que le distingue en todos y cada uno de los circuitos del continente. Ros se encarga también de transportar toda la logística del equipo dejando patente de que estamos tratando con un personaje versátil donde los haya. Él fue uno de los culpables de una de las mejores épocas del gran Álvaro Lozano. Juntos pasaron hasta siete temporadas, muchas carreras, la celebración de muchas victorias, duros entrenamientos y largas historias que se pueden contar, o no. Ros es un tipo amable, afable y un largo etcétera de connotaciones positivas porque, al menos en el transcurso de esta entrevista, siempre lució una tímida sonrisa propia del que no está acostumbrado a estos quehaceres mediáticos pero que, en el fondo, le hacen gracia.

MX1Onboard: ¿Quién es Ros?

Jordi Comellas: “Actualmente me dedico a las carreras, soy mecánico de competición con el equipo de Yamaha Ausió. Llevo el camión junto a otro compañero para irnos turnando en los viajes largos y luego soy mecánico. Más que a la mecánica, me he dedicado más al transporte desde toda la vida, pero tenía como hobby la mecánica, y finalmente lo he dejado todo y me dedico cien por cien a la mecánico en este gran equipo”.

MX1Onboard: ¿Cuál ha sido tu relación con el motocross?

JC: Yo había sido piloto, lo único que cuando estaba en mi mejor momento, por problemas de dinero no pude competir, y la única manera que tenía de seguir en las carreras fue ayudando a los amigos, haciendo de mecánico para ellos. Comencé con Josep Rovira, que fue el primer español campeón de Europa, al que le hacía de mecánico.

MX1Onboard: ¿Recuerdas como comenzaste en el mundo del MX?

JC: Comencé desde pequeño, con 5 años. Mis padres han sido de toda la vida del mundo de la hostelería, y económicamente en casa podían, y a los 5 años me compraron la primera moto, una Montesa Cota 25. Lo único que mi padre no pudo dedicarme nunca ni media hora ni nada a enseñarme a ir en moto y desde pequeño tuve que espabilarme solo. De ahí que poco o mucho siempre he sabido de mecánica, porque ya desde muy pequeño tuve que hacérmelo todo yo solo.

MX1Onboard: Casi siempre te hemos visto enrolado en la marca de los tres diapasones…

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JC: Entré en Yamaha Ausió hace 11 años, a finales del 2005, a raíz de un piloto francés que era compañero mío, Josep Maria Costa. Le dejaron una moto de Arnau Vilanova de cuando éste sufrió la lesión, y la única condición que tenía es que debía traerse el mecánico. Me escogió a mí, y como conocía a Francesc (Ausió), intimamos mucho y todo fue muy bien, y ya hará 11 años que estoy con ellos.

MX1Onboard: Muchos años, sin duda, y habrán sido muchos también los pilotos con los que has estado, ¿no?

JC: Estuve un par de años con José Luis Martínez, luego Álvaro (Lozano), con el que hemos estado siete años juntos y con el que somos como una familia. Ha sido el mejor piloto que he tenido, nos hemos coordinado mucho, casi no nos hacían falta ni pizarras, con una mirada nos bastaba para saber cómo iba todo.

MX1Onboard: ¿Qué trato tenías con el ‘gran’ Álvaro?

JC: Es un piloto para nada difícil. Es un piloto muy fácil, se conforma bastante con todo. Sí es cierto que es muy sensible con todo, pero si tú procuras dar el máximo posible, él sabe apreciarlo y agradecerlo.

Si las cosas no han ido alguna vez del todo bien nunca me ha culpado de nada. Una vez se le salió la cadena en Talavera y tuvo una caída fuerte, y todavía hoy no sabemos por qué ocurrió, porque incluso se le rompió el plato y desconocemos si es que golpeó con alguna piedra, o si se salió porque la había dejado floja, pero ha sido la única cosa así negativa.

MX1Onboard: Ahora… ¿a qué pilotos tienes?

JC: Ahora soy el mecánico de Lluís Riera en el Campeonato de España, y en el Mundial el de Francesc Mataró. Con este último todavía no hemos dado muy bien con la puesta a punto de la moto, estamos haciendo muchas pruebas, hemos comenzado tarde a trabajar los dos juntos. No es un piloto difícil, lo que ocurre es que también ha estado de muy mala suerte, con muchas caídas. Supongo que también su carácter, que es muy nervioso, también le juega malas pasadas, pero muy contento con él.

MX1Onboard: Ahora, además de chófer y mecánico tienes a tu hijo en competición… ¿cómo lo llevas?

JC: Ahora lo veo mejor. Al principio lo pasaba muy mal. En julio cumplirá 14 años y ahora apenas le hago nada, porque al hacer el Mundial ahora mismo he estado un mes fuera de casa, y he tenido que buscar a alguien que lo lleve, y estoy muy contento, puesto que se entiende mejor con él que yo mismo. Ahora ya me he podido apartar, pero todavía paso muchos nervios. Cuando él tiene carreras y yo estoy fuera estoy más pendiente del teléfono… por miedo, porque no les falle nada, por la distancia, por las averías,… un poco de sufrimiento de padre, supongo.

MX1Onboard: ¿Qué aspiraciones de tu hijo tienes como padre de piloto?

JC: Lo importante es que disfrute, que se distraiga de las noches, que sea deportista, es una afición que yo siento de todo corazón y que creo que a él también le va mucho. A veces hay lesiones, pero así es el motocross. El año pasado en Cáceres sufrió una caída tonta, un piloto que venía detrás no lo pudo esquivar y le pasó por encima, y se hizo dos fisuras en la médula. Lo pasamos mal, estuvo una semana ingresado en Badajoz, pero como era una lesión interna y no veíamos que él lo pasara mal, no fue tanto. Pero lesiones como para no dejarle correr más, no. Al contrario, le hemos empujado hasta el último momento para que corra.

MX1Onboard: ¿Cómo valoras la estructura de Cesc Ausió?

JC: Para mí es la mejor. Por poco que pueda no cambiaría nunca, a ver si me puedo jubilar aquí. Es a nivel de Mundial, es una estructura fabulosa, ahora hemos estrenado un camión nuevo, con una carpa igual que los equipos de fábrica. Es una gran familia en la que todo el mundo se porta bien. Además saben valorar tu trabajo. Este año me han hecho jefe de mecánicos, tengo algo más de responsabilidad, tenemos algún tira y afloja, incluso con Francesc, porque al mínimo fallo que haya quiero que me lo diga a mí, no a ellos. Tengo más trabajo, pero me gusta tenerlo todo controlado y correcto, y eso es difícil. Ahora mismo tengo siete mecánicos.

Muchas gracias, Jordi. Siempre un placer entrar al calor de la carpa azul de Yamaha y más cuando tenemos una gran acogida por parte de la ‘familia’ Ausió.